Nimber
Capitulo 3: Lincoln Avenue

Una muchacha morocha. Una rotura. Un adiós.
“¿Es el no?” Era mi voz, el dolor aumentaba. Estaba en primer plano, de frente había una muchacha morocha de rasgos fuertes.
“Ya es de antes esto Dean” Sentía que en cualquier momento mi cabeza explotaría, las voces sonaban con eco en mi cabeza, torturándome.
“Lo siento…” Mi nariz sangraba.
¡HEY MUCHACHO! Volví a la realidad, estaba acostado boca arriba en el verde pasto del parque, sentía la boca y la nariz llenas de sangre, la campera manchada, pero no sentía dolor. Veía a dos personas inclinadas, era una mujer joven y un hombre que parecía ser el esposo.
-¿Te sientes bien?- Le señora estaba arrodillada, sacó un pañuelo e intento limpiarme la sangre.
-Si… Si…- No comprendía que había sucedido, pero instantáneamente sentía odio por aquella muchacha, que segundos después recordé que se llamaba Jessica.
El hombre me ayudo a sentarme en el banco, me sentía un poco débil. Ambos estaban vestidos con ropa de deporte, seguramente era gente que había ido a la plaza para hacer su caminata habitual, después de un largo día de trabajo en una oficina.
-¿Qué te sucedió?- Preguntó la mujer preocupada.
-No lo sé… Pero ya estoy bien-
-¿Cómo te llamas? ¿Quieres que te llevemos a tu casa?-
-No… No… Esta bien gracias, voy solo-
-De ninguna manera, tenemos que hablar con tus papás, no es nada normal ni saludable lo que te pasó-
No pude sacármelos de encima, de modo que llegue a casa con ellos dos atrás. En cuanto salio mi mamá, no entendía demasiado las cosas. Me fui a dar una ducha mientras mi mamá se ocupo de hablar con el matrimonio que me había “salvado la vida”.

La hora del encuentro con Jack ya había llegado. Todos dormían en casa, me abrigué bien y baje sigilosamente las escaleras. Salí a la calle, la noche era fría y silenciosa. Debía caminar seis cuadras hasta la casa de Jack. Cuando llegue a la Lincoln Avenue, una avenida principal de mi barrio, creí escuchar algo detrás de mí.
“Hey tú, niño rico” En un tono desafiante, y risas de coro, me di la vuelta, pero no había nadie allí, la avenida estaba completamente vacía y desolada, solo yo. Seguí caminando unos pasos.
“Si, a ti, no te hagas el que no escuchas” Me quede inmóvil, me di la vuelta lentamente, y otra vez, nadie había allí. Continué caminando, apretando el paso. Sentía pasos detrás de mi, de vez en cuando pegaba algunas miradas hacia mi espalda, pero nadie había allí.
¿Me estaba volviendo loco? Decidí correr, escuchaba risas malvadas y gente corriendo detrás de mí, tropecé con una baldosa que sobresalía, y caí al suelo.
Sentí patadas en mis costillas, en mi rostro, en mi espalda, en mis piernas, abrí los ojos, veía muchachos golpeándome, escuchaba mi voz “¡Basta!” Pero yo no había dicho nada… Luego, uno de los matones me arrebato de los bolsillos, dinero y un celular, luego me dieron una última patada y se alejaron riéndose…
Volví a la realidad. Estaba tendido en la vereda, no me dolía ninguna parte del cuerpo, a pesar de haber sentido los golpes. Comenzaba a comprenderlo, otro recuerdo, un recuerdo nuevo… Ya había pasado por la situación de un robo en la Lincoln Avenue… Esto despertaba algo en mí, corrí las últimas dos cuadras hasta la casa de Jack, crucé la cerca del jardín…
Fui a la tercer piedra detrás de los arbustos contando desde la puerta hacia la derecha, tomé la llave y abrí la puerta. Sentado en la alacena de la cocina estaba Jack, que se paró al verme.
-Hola, pensé que no ibas a venir- Dijo
-Tengo algo que decirte, creo que entiendo como funciona todo esto- Se me cruzaban las palabras, estaba inquieto…
-Tranquilízate, ¿Qué pasó?-
-Sé como funciona lo de los recuerdos ajenos, comprendí el mecanismo- Se escucharon los pasos en la escalera.
-Viene alguien, sal…- Dijo rápidamente abriéndome la puerta del patio lentamente, y luego cerrándola.
-¿Con quien hablabas?- Era su mamá, la que solía ser la mía.
-Con nadie, ¿Por?-
-Te escuché hablando con alguien- Escuché la heladera abrirse.
-No, pensaba en voz alta…- Dijo evasivo, apenas escuchaba su voz y la de la madre débil a través de la puerta.
-Vale, me voy a arriba, estoy muy cansada…- Escuché el chasquido de la cerradura de la puerta cerrándose.
Instantes después, escuche nuevamente la cerradura y la puerta que se abría.
-Pasa, pero habla bajo- Volví a entrar sigilosamente. -¿Qué me decías?-
Sentía raro volver a estar en mi cocina, en mi casa.
-Sé como funciona lo de los recuerdos, eso de recordar cosas de la otra persona, y sentir esos recuerdos propios-
-¿Si?-
-Si, se basa en presenciar el lugar indicado en el tiempo indicado que sucedió el hecho… ¿Me explico?-
-No demasiado-
-Mira, en cuanto te fuiste, me quede solo en el parque, y al sentir el frío del viento, y la oscuridad del parque viví el rompimiento de una chica… Ahora siento enfado y algo de ira hacia ella, y recuerdo mucho tiempo junto a ella, y recuerdo que la amaba, pero en realidad nunca he estado con… Tu ex novia-
El permaneció en silencio, con la mirada perdida en el piso.
-Y ahora, cuando venia para acá, en la Lincoln Avenue, reviví un robo… ¿Recuerdas algo de esto?-
-Jessica- Dijo en voz baja que casi no pude oírlo.
-Exacto…-
-Pero… ¿En que nos ayuda saber esto?-
-Que quizás, solo quizás, evitando estos lugares, lugares claves donde nos sucedieron cosas que marcaron nuestra vida, evitando estos lugares, podamos contrarrestar el efecto-
-Hasta que encontremos la solución…-
-Para no perder nuestra esencia personal- Sonreímos, nos entendíamos. Sentía una relación especial con el y sabia que no la iba a sentir con nadie mas.
-¿Y como los evitaremos?-
-Deberemos decirnos el uno al otro lugares importantes… No te acerques al club de esgrima, no vayas mas a las clases de dibujo, cuando estés en el colegio, no vayas a la segunda aula del tercer piso, ahí cursaba yo el año pasado-
-Bien… tú no vayas al gimnasio de la calle oeste, tampoco al hospital irlandés, sobre todo la enfermería, no te acerques a la casa que queda entre la calle Hightrons y Saint Louis, no vayas a la estación de King Cross-
-De acuerdo…- Quedamos en silencio.
-Es algo loco esto, ¿No crees?-
-Si… Pero creo que lo lograremos-
-¿Si?-
-Cree en mi, cree en ti, lo lograremos- Sonreímos, siguió hablando el.
-Encontré algo en Internet, hablan sobre una vidente que vive cerca del centro, habla sobre la reencarnación, aparecer en otro cuerpo, en otra vida… Se que no es así, pero quizás ella sabe algo de esto… No perdemos nada yendo a hablar, ¿No?-
-Claro que no, mañana podemos ir…- Nos quedamos en silencio… -Me preguntaba si… Podía subir hasta tu habitación…- Sonaba raro pedir permiso para ir a la habitación que hace un día era mía.
-Si, por supuesto- Se corrió de la abertura que daba al living. Subimos las escaleras, y, silenciosamente, llegamos a mi habitación. Había una placa en la puerta, JACK. Entré.
-La extrañaba, esta algo diferente igualmente…- Vi que en el escritorio estaba la carpeta de dibujos, la abrí, no reconocía los dibujos…
-Has hechos unos buenos- Se acerco a mi, y desde mis espaldas dijo…
-No, esos ya estaban, los has hecho tú- Lo miré, y devolví mi mirada a la carpeta. No lo recordaba, creo que fue allí donde note que el problema cada vez era más agravante. Además de recibir recuerdos de él, iba perdiendo los míos… Y lo alarmante era que no sabia como, ni como evitarlo…
-¿No lo recuerdas?-
-No… ¿Vos los sentís tuyos?-
-Recuerdo una tarde sentado frente a la ventana dibujando ese del parque…-
Me senté en la cama y me agarre la cabeza, debía pensar. Sentí que se sentó al lado mío.
-Esto es preocupante…-
-Desde ya… Y estamos solos en esto…-
-No tanto, esperemos que esa mujer nos ayude… ¿Cómo se llama?-
-Dahlia Ampshire-
-De acuerdo…-
Permanecimos en silencio.
-¿Estas bien?- Me dijo, yo tenia el rostro oculto…
-No, no estoy bien, y vos tampoco estas bien, nada esta bien…-
-Lo se… Pero no tenemos que bajar los brazos…- Me saco la carpeta, y me alcanzo un dibujo, lo vi, era la cara de una anciana sonriendo…
Una leve sonrisa se dibujo en mi rostro.
-¿Te sentís mejor?-
-Si… Será mejor que me vaya yendo- Me puse de pie, pero en ese momento escuche que alguien caminaba en el pasillo, parecía ser Kevin, el hermano menor, se escucho que bajaba las escaleras, y luego que se encendía la tele del living.
-Diablos, bajaré a ver si lo puedo mandar a su habitación, tu quédate aquí…- Dicho esto, Jack salio de la habitación dejándome solo. Otra vez solo.
Casi por instinto, tome un lápiz de carbón que había en el escritorio, y escribí algo en el dibujo del parque… Descubrí mi nueva letra, era algo un poco más desprolijo y disconforme, anoté algunas palabras debajo del dibujo, lo guardé en la carpeta, y la carpeta en el cajón. Minutos después, se asomaba Jack y me hacia señas para que baje.
Nos despedimos en el patio, esta vez con un abrazo.
Etiquetas: edit post