Nimber
Introducción:



Me desperté y creo que era de noche. Digo creo, porque desde ese momento nada fue certero para mí. Nada tenía una base, una lógica, ni un entendimiento. Desde ese momento no pude decir “era de noche” sin anteponerle el “creo”. Porque desde ahí, mi vida se baso en creencias. Algunos dirán que la vida en sí es creer. Pero yo hablo de otro tipo de creencia. Creía que estaba vivo, que mi corazón latía, que mis ojos podían ver, que podía caminar, que podía gritar, que podía hacer lo que quería. Creía que todavía gozaba del libre albedrío. Si, eso creía, pero no siempre lo que creemos es real. O verdadero. En este caso todavía no se, si realmente creía en lo que tenía que creer. O creía en lo que ellos querían que yo crea. Todavía no se en donde estoy, ni con que manos estoy escribiendo, o que letras estoy usando. Creo que sé escribir. Creo que voy a poder contarles bien esta historia, pero eso no lo sé. ¿Acaso no va a depender de usted, señor lector, el hecho de que yo cuente bien esta historia? Quizás piensa que es demasiada corta, o extensa, o demasiado explicativa, o que le falta emoción, quizás no la entienda, quizás diga que la forma de narración no es la mejor… por eso digo que yo creo que la voy a poder contar bien. Pido disculpas también porque mi memoria me engaña, si, me engaña, no es la mejor de todas y en algunos momentos mezcla lugares con otros tiempos y otras personas. Por eso también usaré la palabra “Creo”. Hay cosas que no recuerdo, porque no puedo, o porque no quiero. Igualmente no importa la razón: no las recuerdo. Creo que voy a empezar por el principio.
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