Nimber
Capitulo 1: El Último Cigarrillo

Yo permanecía sentado mirando hacia el vacío plato donde alguna vez había habido un delicioso desayuno. Mi mirada era algo insatisfecha, algo enojada.
-No te pongas así Jack. Las cosas son como son, algún día me entenderás- Mi papa había encendido un cigarrillo, echándose hacia atrás y dirigiendo su mirada a la cantidad de personas que iban y venían con carros y valijas, a las diferentes puertas del aeropuerto de ezeiza.
-¿Por qué no podes ser como los otros padres?-
-¿Por qué no podes ser como los otros hijos? Por que las cosas son así, lo hago por tu bien, tenes 17 años nada más, tenes muchas cosas que aprender-
-Estoy harto de tus discursos baratos- Me puse de pie, no podía soportar un segundo mas esa conversación, y pensar que aun me quedaba todo el vuelo hasta Londres con el.
-¿Adonde vas?-
-Voy al baño, ya vengo-
-No te extiendas mucho que vamos a perder el avión-
-Si, si- Poco a poco me fui alejando de la mesa. El café estaba repleto, era el único sector donde se podía fumar, ahora con toda la nueva ley de no poner fumar en lugares públicos, los argentinos se refugiaban en los pocos lugares que están permitidos, yo estaba acostumbrado. Llegué al baño, por suerte no había mucha gente. Entre a uno de los compartimientos para retretes, cerré la puerta y encendí un cigarrillo, no había ido precisamente a hacer mis necesidades. Sentir el humo del cigarrillo en mis fosas nasales, y recorrerme el cuerpo me hacia poner de un mejor humor. Miré el reloj, eran las ocho de la noche. Diez minutos y ya llamaban a embarcar mi vuelo, el 311, con destino a Londres.
Terminé el cigarrillo, saque del bolsillo de la campera un chicle, y un pequeño perfume que me lo tiré por todo el cuerpo. Respire bien y salí, me limpié bien la cara. En cuanto salía del baño un hombre estaba parado al lado de la puerta.
-Por fin Dean, el vuelo esta por salir, toma la mochila- No era mi papá, o eso pensaba, pero casi sin darme tiempo a nada, me coloco una mochila azul a los hombros, y me tomo de la mano, casi corriendo.
-Eh, espere, esta confundido, yo no soy Dean, me llamo Jack- El hombre se detuvo un segundo, me miro de arriba abajo…
-Déjate de bromas, que vamos a perder el vuelo- Trate de soltarme, pero no podía, el hombre me agarraba fuertemente la muñeca.
Pasamos por el café, ahí estaba mi papa, pero estaba sentado con otro chico, su mirada era confusa y perdida. Me miró, y trato de ponerse de pie, pero mi papá lo tomo del brazo y lo hizo sentar.
Llegamos a la puerta para ingresar al avión.
-Buenas noches señor, los boletos por favor-
-No, no, esto es un error, señorita, no conozco a este hombre, ayúdenme-
La mujer miro con desconfianza a aquel extraño hombre que me había sorprendido a la salida del baño.
-¿Qué te pasa Dean?-
-Señor, sus documentos y los del menor-
-Si, si, por supuesto- Me miraba enfadado, como que no entendía que era lo que yo estaba diciendo. Busco entre uno de sus bolsillos, y saco los dos documentos.
La mujer leyó los documentos.
-Mauricio Kane Y Dean Kane…- Después de varias pruebas de identidad, llamar a la seguridad del aeropuerto, y retrasar el vuelo a Londres, subimos al avión.
Nos sentamos al final, yo estaba desconcertado… No sabia que hacer, mi estado de nerviosismo era extremo. Al fondo vi a mi papá, estaba sentado normalmente, con su reproductor de música al oído, aquel chico sentado al lado de el, miraba por la ventana con una mirada desesperanzadora. Nos sentamos bastante lejos de ellos. Me senté del lado de la ventana.
-¿Estas bien Dean?- Me pregunto aquel hombre preocupado, aquel extraño padre.
Lo miré, no conteste y devolví la mirada a la pista de despegue. ¿Qué había sucedido?
Luego de haber despegado el avión, cuando nos podíamos desabrochar los cinturones…
-Voy al baño…- No se si me había escuchado, estaba medio entre dormido.
Llegue al final del avión, pase por el asiento de mi papá. Me miro, lo mire. Desvió su mirada, como si hubiera visto a un extraño. Entre al baño.
Me lavé la cara, quizás había sido todo un sueño… Quizás ahora salía del baño, y me sentaba con mi papá, y fuera todo normal, pero no fue así.
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