Nimber
Capitulo 2: Charla conmigo mismo. Parte 1

Llegamos a Londres, y me separé… Me separé finalmente de mi papá, ya pensaba ir a mi propia casa en algún momento, pero por ahora tenia que seguir con toda esa locura de ser el hijo de otra persona. Salimos del aeropuerto y nos subimos a una camioneta.
La casa era enorme, aun más de lo que era la mía… Dentro nos esperaba una mujer un poco mas joven que mi madre.
-¡Por fin llegan! ¿Se atraso el vuelo?- Pregunto preocupada corriendo a abrazarme y darme un beso. Todo era raro y nuevo para mí, permanecía en estado de shock.
-¿Qué le pasa?- Le pregunto a mi papá. -¿Te sentís bien cariño?-
-Si, si, tengo frío nada más…- Mentí, y me fui hacia la chimenea. Mire los cuadros que había allí, y eso fue lo que aumento mi desconcierto.
Había fotos familiares, una foto de un bebé, que era yo, aquella foto estaba siempre en la repisa de mi abuela… ¿Qué hacia allí? Luego había una foto de ellos dos con un nene de unos 5 años, que era justamente yo. Las personas estaban cambiadas en esa foto, era como si mi vida la hubiese vivido junto a ellos, y no junto a mis verdaderos padres. Luego, una foto de cuando egrese de la primaria… Una de cuando viaje a los estados unidos… Al ver todas esas fotos comencé a sentir un fuerte dolor en la cabeza, caí al piso y comencé a gritar, ellos trataban de ayudarme, llamaban a los médicos, me preguntaban que pasaba, pero yo solo sentía aquella fuerte punzada a los lados de la cabeza… Me desmayé.
Recupere la conciencia, creo yo, unas horas más tarde…
Me sentía diferente, un poco mas aliviado que momentos antes de desmayarme. Sentí una sensación extraña, como si ya había estado en ese cuarto… Tenía algunos posters míos, mi mochila del colegio… Cosas mías, asocie esa habitación como mía, pero una parte de mi me decía que no estaba en casa.
Raro de explicar, y dudo que lo entiendan, no lo entendía yo en aquel entonces y no lo entiendo ahora. Era una mezcla de estar en un lugar donde toda la vida había estado, y de estar en un lugar completamente extraño, rodeado de extraños. Escuché hablar a mis papás, o a mis nuevos papás hablando en la habitación.
-Tendríamos que llevarlo con la psicóloga ¿No?-
-Si, desde Buenos Aires que esta raro… No se que le pasa… Actúa como si no nos conociera…-
-Ahí despertó- Se acercaron a la cama. Por un momento me sentí mas aliviado, protegido con su presencia. ¿Qué me estaba pasando?

El parque estaba repleto, a pesar de que hacia frío, los chicos salían al aire libre a jugar. Me senté en un banco de la plaza a contemplar a la gente. Todos felices, con sus familias, sin preocupaciones. Me sentía huérfano, o creo yo, peor que un huérfano. Conocía a mis verdaderos padres, pero estaba casi obligado a vivir con dos desconocidos, que día a día comenzaba a querer, inconcientemente… Comenzaba a desconocerme a mi mismo. ¿Era Jack o Dean?

Una pelota llegó a mis pies, miré en la dirección que había llegado rebotando, un nene de unos 9 años venia al trote para recuperar la pelota. Lo reconocí enseguida, y tomé rápidamente la pelota con mis manos, resguardándola en mi pecho.
-Hey! Devuelveme mi pelota- Protesto el pequeño, conocía aquella expresión.
-¿Y que pasa si no?- Dije desafiante, por un momento me sentí patético, desafiando a un nene de 9 años.
-Llamaré a mi hermano- Se cruzo de brazos, aun mas desafiante.
-Oh! Pues, hazlo…-
-JAAAAAAACK!- Gritó fuerte, y al otro lado del parque aquel chico miro sorprendido a su hermano, o al que hacia llamarse su hermano. No vino corriendo como lo haría un hermano mayor al ver que su pequeño hermanito grita al lado de un desconocido.
-¿Qué pasa?- Dijo mirándome de una manera extraña, no estaba asustado por su pequeño hermano, una expresión que solo el y yo comprendíamos.
-No me quiere dar la pelota-
-Ah, tu debes ser Jack, ¿Verdad?- Hablaba relajadamente, echándome un poco hacia atrás y dirigiendo una mirada abarcativa al muchacho que estaba en mi lugar.
-Y tu Dean, ¿No?- Aun seguía con esa mirada, diferente a la mía, el estaba tenso.
Solté la pelota y la eche a rodar en el parque, mi ex hermano menor me saco la lengua, y luego fue corriendo atrás de la pelota, alejándose.
Saque del bolsillo de mi campera verde un cigarrillo y un encendedor, lo encendí y di una gran bocanada mirando alrededor.
-¿Queres uno?-
-No, no fumo- Dijo permaneciendo quieto.
-Me parece bien…- Persistió unos segundos ahí parado, inmóvil.
-Y bien… ¿Qué pasa? Ya le devolví la pelota a tu hermanito, ¿Qué esperas?-
Suspiro, y se sentó a mi lado, sin mirarme, fijando su mirada en unos niños que estaban en la calesita.
-Vos y yo sabemos que el no es mi hermanito-
-Buen punto-
-¿Qué paso? ¿Qué es lo que esta pasando?- Se llevo los brazos a la cabeza y se agacho, se lo veía muy afligido, no era para menos.
-Es lo mismo que me pregunto yo… Es algo así como una película ¿Verdad?- Me dirigió la mirada, esta vez con algo de ira.
-¿Cómo una película? Mi vida cambio totalmente, estoy encerrado en una vida que no es mía, en una familia que no me pertenece, y con unos recuerdos que no son míos-
-Ah, de modo que también te paso lo mismo-
-¿Cómo puede ser que estés tan tranquilo?- Volvió a mirar para otro lado, le molestaba mi actitud.
-Creo que estoy comenzando a comprender todo esto-
-¿De que hablas?-
-Todo esto, y ahora que te encuentro a vos se que no es ningún delirio mío, o ninguna enfermedad psicológica de esos locos… Me saco un peso de encima- Reí jocosamente mientras daba una bocanada de humo.
-No entiendo…-
-Es simple, han aparecidos recuerdos que se que no eran míos y sin embargo, se que son míos, ¿Me explico? Se que nunca estuve en las cataratas, pero aun puedo recordar el sonido del agua cayendo a centímetros de mí, nunca he ido a la selva, pero puedo oler ese típico aroma tropical, nunca he tenido una abuela llamada Petunia, pero puedo recordar saborear sus galletas…-
-Se lo que sientes-
-Y también sabes lo que pienso, cada día me conoces mas, hace menos de 2 minutos que nos saludamos y que hablamos, pero cada segundo que pasa conocemos mejor la vida del otro, que cualquier persona alrededor, ¿Te das cuenta de eso? Conoces cada rincón de mi mente, cada pensamiento, cada deseo, cada recuerdo que he guardado y que me he dicho que nadie nunca lo sabrá, ahora lo sabrás tu, y viceversa, es como una intrusión, y de las mas inteligentes, de las mas perfectas, ¿Qué mejor que meterse en la mente y en la vida de otro? No hablamos de falsificaciones de identidad, hablamos de falsificaciones de vida, no se quien esta detrás de esto, no se que es lo que lo produjo, pero se en que terminará-
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