Lo esperaban. Ansiosos, con los ojos llenos de ilusión y espiando por la nevada ventana que apenas dejaba ver algunas luces de automóviles a lo lejos, apresurándose para llegar temprano a
la cena navideña. Algunos esperaban con la boca abierta, dejando escapar un poco de baba, como hambrientos. Miraban al cielo esperando verlo con su carruaje. Miraban por la carretera por que el tío Juan había dicho que a veces llegaban cansados por la ruta (Los cuentos del tío…). Miraban a cada rincón de la calle, esperando verlo…
No se les podía escapar aquella noche, debían verlo, debían tenerlo frente a ellos, era el momento en que se develaría el misterio. Lo verían.
Uno miro el reloj, sin saber la hora, pero sabia la posición de las agujas para que venga el. Para ellos no eran las 12 de la noche, para ellos eran La Hora de El. Faltaba muy poco. Pasaban sentados allí, frente la ventana, bastante tiempo. Los mayores los miraban con rostros de ternura. Ellos no lo percibían, permanecían allí, quietos, comunicándose entre ellos con miradas gestos y algunas risitas nerviosas y ansiosas.
De pronto, la impotencia de ser un niño. Sus adultos los tomaron de los brazos y los llevaron al maldito brindis. Pero ellos seguían mirando hacia la ventana. La Hora de El no estaba lejos…
10… Ahora bien, ¿Qué le dirían cuando lo tendrían frente? ¿Lo abrazarían?
9… ¿Le dirían cuanto lo extrañaron? ¿Cuánto les hizo falta?
8… ¿Acaso volvería y cumpliría con su palabra?
7… ¿Por qué nadie lo mencionaba?
6… Habían soñado tanto con ese momento, que por fin había llegado y parecía imposible…
5… Se acercaba cada vez mas, los adultos actuaban como si nada.
4… Eran pequeños si, pero lo habían echado de menos demasiado. Nunca se habían olvidado de el. Y preguntaban todas las noches a su madre ¿Cuándo volverá? Pero sus respuestas eran siempre las mismas “En su Hora”
3… Lo querían. Aunque sabían que a veces el tiempo no le daba, y que quizás no llegaba a tiempo.
2… Miraban expectantes a la puerta, esperando que entre, con su enorme traje rojo y blanco, su bolsa repleta de juguetes, su blanca barba y su chistoso gorro.
1… Ya estaba echo, era el momento de que el apareciese. Sabía que tenia muchos hijos mas, sabían que no era el único, pero esa noche debía ser. Ese había sido el único regalo que aquellos tres pequeños habían pedido para aquella navidad.
Verlo. Pero no verlo a el. No el deseo de cualquier niño. Este deseo era mucho más fuerte que cualquier otro.
la cena navideña. Algunos esperaban con la boca abierta, dejando escapar un poco de baba, como hambrientos. Miraban al cielo esperando verlo con su carruaje. Miraban por la carretera por que el tío Juan había dicho que a veces llegaban cansados por la ruta (Los cuentos del tío…). Miraban a cada rincón de la calle, esperando verlo…No se les podía escapar aquella noche, debían verlo, debían tenerlo frente a ellos, era el momento en que se develaría el misterio. Lo verían.
Uno miro el reloj, sin saber la hora, pero sabia la posición de las agujas para que venga el. Para ellos no eran las 12 de la noche, para ellos eran La Hora de El. Faltaba muy poco. Pasaban sentados allí, frente la ventana, bastante tiempo. Los mayores los miraban con rostros de ternura. Ellos no lo percibían, permanecían allí, quietos, comunicándose entre ellos con miradas gestos y algunas risitas nerviosas y ansiosas.
De pronto, la impotencia de ser un niño. Sus adultos los tomaron de los brazos y los llevaron al maldito brindis. Pero ellos seguían mirando hacia la ventana. La Hora de El no estaba lejos…
10… Ahora bien, ¿Qué le dirían cuando lo tendrían frente? ¿Lo abrazarían?
9… ¿Le dirían cuanto lo extrañaron? ¿Cuánto les hizo falta?
8… ¿Acaso volvería y cumpliría con su palabra?
7… ¿Por qué nadie lo mencionaba?
6… Habían soñado tanto con ese momento, que por fin había llegado y parecía imposible…
5… Se acercaba cada vez mas, los adultos actuaban como si nada.
4… Eran pequeños si, pero lo habían echado de menos demasiado. Nunca se habían olvidado de el. Y preguntaban todas las noches a su madre ¿Cuándo volverá? Pero sus respuestas eran siempre las mismas “En su Hora”
3… Lo querían. Aunque sabían que a veces el tiempo no le daba, y que quizás no llegaba a tiempo.
2… Miraban expectantes a la puerta, esperando que entre, con su enorme traje rojo y blanco, su bolsa repleta de juguetes, su blanca barba y su chistoso gorro.
1… Ya estaba echo, era el momento de que el apareciese. Sabía que tenia muchos hijos mas, sabían que no era el único, pero esa noche debía ser. Ese había sido el único regalo que aquellos tres pequeños habían pedido para aquella navidad.
Verlo. Pero no verlo a el. No el deseo de cualquier niño. Este deseo era mucho más fuerte que cualquier otro.
