Nimber





El sol había desaparecido, la luna ya se había instalado hace unas horas... Las copas de los árboles se balanceaban tranquila y débilmente con el suave roce del viento otoñal. El cielo estaba completamente negro y estrellado, como con pequeños diamantes titilando. Parecía una noche hermosa, armónica... romántica... La oscuridad invadía completamente el bosque, la débil luz de la luna apenas lograba iluminar las copas de los árboles, y algunos roedores que se apresuraban a entrar en su madriguera.-Nos vamos a quemar... Nos vamos a quemar... Yo se lo que les digo... Nos vamos a quemar...- Permanecía abrazando y aferrándose a sus piernas, sentada en el piso con mirada temerosa, su cabello estaba recogido pero desalineado, y su boca temblaba como si sentiría frió. Sus manos también temblaban, su cara transpiraba y sus ojos estaban asustados... preocupados.-No te vas a quemar...- Su mirada era diferente, sus ojos eran penetrantes, sus pupilas se confundían, sus ojos eran enormes, negros y enormes, llenos de misterios, llenos de incógnitas, sus pestañas eran largas y amenazadoras, su cabello era corto y morocho al igual que sus ojos, al igual que aquella noche. Su rostro era esquelético, los pómulos estaban contraídos, los labios eran simplemente dos suaves y delicadas líneas, severamente firmes y serias. No giraba su cabeza, solo sus ojos recorrían cada uno de aquellos rostros, cada una de aquellas personas. Se encontraba sentada en un pequeño tronco de madera oscura y podrida, con una posición amenazante, los brazos en sus rodillas, su cuerpo dirigido hacia adelante como si en cualquier momento saltaría sobre su presa... Recorría cada uno de los rostros que estaban sentados a su alrededor, amenazante... inquietante.-No te vas a quemar... - Repitió en tono tranquilo pero con una voz ronca y gutural -Bah... si vos no quieres... Es solo un juego... - Giro su cabeza esta vez hacia los que estaban sentados detrás de ella... - Solo un juego, donde todos debemos jugar... un juego como cualquiera... como simón dice... como el pato...--Pero aca mandas vos, nunca nadie gana, solo te obedecen- Era parecida a ella en cierto sentido, su mirada era casi tanto amenazante como inquietante... La miraba a los ojos, quizás la única en toda esa ronda que se animaba a hacerlo, no temía, no titubeaba... no dudaba. - ¿Que tipo de juego es, entonces?-Se giro hacia ella tranquila y lentamente, por unos segundos quedaron mirándose, ninguna de las dos se rendía a resistir la mirada, ninguna de las dos se rendía...-Ese es el juego... No quemarse... si te quemas...--Es peligroso... Vayámonos...- Dijo otra muchacha del otro lado, tenia rizos dorados y su mirada era demasiada temerosa... Temblaba mucho más.-No nos podemos ir... ya estamos aca... nos queda jugar... jugar y ver quien gana- Temeroso parecía, pero indignado y con un poco de sentido común, tenia el pelo corto y unos rasgos finísimos. Era uno de los pocos muchachos que conformaban aquella ronda. La del medio giro hacia el y con una débil sonrisa satisfactoria hizo una pequeña reverencia.-Ya lo han escuchado... Debemos jugar... No tengas miedo- Dijo dirigiéndose nuevamente hacia la muchacha que se encogió aun más y sus ojos comenzaban a mojarse...-Es una cuestión de moléculas... si sos leña... sos cobarde, te quemas... si sos agua... sos valiente y no te quemas... Es una cuestión de moléculas y átomos... vos elegís que ser... ¿Vos que sos?- Le pregunto con aquel gutural tono y aquella mirada inquisidora. La muchacha quedo quieta sin contestarle y mirando el suelo. -El fuego quema... ¿Por que vos no te quemas?- El muchacho volvió a hablar, sin dejar de mirar a aquella muchacha temerosa. -Por que ella es el fuego, por eso no se quema... ella es el fuego- Dijo la rebelde, aun con esa mirada, sus miradas volvieron a cruzarse...-Vos parecería que sos leña... aunque podrías ser agua...- Dijo la líder mirándola mucho mas amenazadoramente.-Soy lo que quiero ser...- Dijo sin miedo, ella desvió la mirada manteniéndola en el chico que había bajado la vista a unos pequeños troncos cercanos.-¿Y Vos? ¿Que sos? No puedo aguantar la... ¿Duda? Podrías ser cualquier cosa... eres interesante... - El muchacho no contesto. -Me estoy aburriendo y eso no es bueno... ¿Que les parece si empezamos?- Dijo con una sonrisa maliciosa.-No... No... Vayámonos... estamos a tiempo- Dijo la de los rizos dorados.-Basta... Es como el dice... ya estamos aca y debemos jugar- Acoto un hombre mas alto que el anterior, y con una mirada severa. La sonrisa maliciosa se ensancho aun mas y con un chasquido de dedos todos agacharon sus cabezas, absolutamente todos. Pequeñas llamas comenzaron a surgir de alrededor de la líder... pronto alzando sus dos brazos en altos, todos, como si estuvieran agarrados de unos hilos de sus hombros, comenzaron a ponerse de pie, con un movimiento delicado de manos, todos sus cabezas levantaron. Danzando, moviendo sus manos nuevamente tuvo una reacción en ellos, todos comenzaron a hacer raros movimientos en forma de círculos, alrededor de ella que sonreía y en sus dedos comenzaban a aparecer pequeñas chispas y pequeñas llamas... Con un movimiento como si dibujara un circulo alrededor de ella, rápidamente despidió un circulo de pequeño fuego que impacto a cada uno, dejándolos inmóviles, con sus brazos abiertos, y su cabeza hacia atrás con sus ojos cerrados. Su sonrisa era cada vez más maliciosa... Hizo otro movimiento delicado con la mano y todos recobraron el movimiento, con pequeñas chispas en su cuerpo, sus miradas eran diferentes, débiles, tristes, de miedo, rabia, y algunas de felicidad. Una pequeña chica de menor estatura que los demás permanecía con sus ojos cerrados, siguiendo la danza mas débilmente y acercándose de a poco hacia el centro, hasta llegar a la líder, pronto, dejo caerse de rodillas y quedarse en reverencia con los brazos en la tierra y la cabeza gacha. La danza continúo con una mirada más satisfactoria... Pero que desapareció y se convirtió en una de desesperación cuando la chica rebelde había seguido la danza, pero esta vez tomada de la mano del chico que decía que debían seguir, que ya no había chance... del chico... "interesante". Hizo un movimiento mucho mas brusco, la danza tomo una velocidad mayor, pero ellos seguían de la mano... Una muchacha cercana a el también se tomo de la mano y en menos de 10 segundos todos estaban de la mano salvo los otros dos muchachos restantes que estaban de la mano ellos dos solos, no aceptaban otras. La desesperación era terrible, su cara era mucho mas pálida, su rabia y su enojo era mayor, sus labios temblaban y sus manos casi no se veían en el aire, pronto la ronda comenzó a desobedecer la danza, comenzó a hacer su propia danza, soplando fuertemente hacia ella que se tapo con las manos e inmediatamente dirigió una chispa a la niña que estaba en sus pies, esta, lentamente se levanto con las pupilas blancas, su cara pálida y esquelética... casi tanto como ella, comenzó a hacer los mismos movimientos que ella, hacia la ronda. Su sonrisa se consumió un poco mas, en un segundo, había colocados sus manos directo al chico interesante, que cerro susojos y su pecho lo tiraba hacia ella, como si una fuerza muy fuerte lo atrajera. Todos los de la ronda no lo soltaban, y seguían soplando aun más fuerte. Con la otra mano, la dirigió a otra chica, del otro lado, las fuerzas que los atraían eran demasiado poderosas como para pelear contra ellos, de modo que lastimosamente se soltaron y terminaron en la misma posición que la muchacha que ahora parecía tan malvada como ella. Una risa gutural y maliciosa se escupió desde sus labios, la ronda se reunifico, salvo por aquellos dos muchachos que hasta ahora habían estado siguiendo su propia danza. La mirada de la chica rebelde expresaba tristeza e impotencia, no dejaba de mirar al muchacho que estaba en posición de plegaria, podía ver como sus manos, como su rostro comenzaba a ponerse blanco como la nieve. Sus miradas volvieron a cruzarse, la satisfacción de la líder había vuelto, pero la rebelde no se rendía, comenzaron a soplar y a acercarse a ella con movimientos violentos sin acercarse demasiado, en unos segundos el muchacho se levantaba. No quería ver... no quería ver a su compañero en ese estado, pero no lo pudo evitar, sus ojos celestes ahora eran blancos, tan blancos como la nieve, tan blancos como su piel, su cara ya no era delicada, sino esquelética y muerta como si fuera un cadáver, sus dedos eran blancos y fríos comenzando a hacer movimientos hacia ellos. Sus ojos no la identificaban. Cerró los ojos, tratando de no verlo... y seguir con los movimientos para derrotarla. Un grito se escucho... Los dos muchachos que estaban de la mano habían caído. Un grito lastimoso, cayo contra el piso con un golpe seco, sosteniéndose la cabeza y murmurando cosas incomprensibles, la líder lo miraba satisfactoriamente murmurando cosas en una lengua desconocida y en voz baja. Su cara comenzaba a ponerse roja y sus venas se notaban en su cuello, comenzó a temblar y sin poder evitarlo se acostó mirando el cielo nocturno, sus ojos estaban inyectados de sangre, y temblaba como una hoja, se retorcía de dolor mirando el oscuro cielo. La ronda lo miraba, había quedado dentro de la ronda, no tenían otra opción... Mientras que el otro muchacho había quedado de pie con la mirada perdida y los ojos llenos de lágrimas, sus manos a los lados del cuerpo y su rostro se teñía de blanco, al igual que el otro muchacho... Ya eran un grupo mucho más pequeño, mucho más pequeño y débil que al principio, la muchacha se sentía impotente... sin nada que hacer para salvar a su grupo. De repente, para sorpresa de todos el muchacho que había quedado de pie se dio la vuelta repentinamente con un brazo extendido y la palma de la mano abierta que puso a pocos centímetros de la chica de los rizos dorados, que no pudo evitar cerrar sus ojos, la ronda continuo, y el giraba a medida que ella lo hacia. Sus ojos no expresaban nada más que odio y terror, el muchacho con un tiron arrojo a la muchacha dentro de la ronda que se coloco al lado del primer joven en posición de plegaria. Con una reverencia, el otro hombre se sentó al lado de la primera recluta y siguió con los movimientos. Mientras que el otro yacía allí, aun continuaba retorciéndose y gimiendo de dolor sin poder soportarlo y rogando ayuda a los cuatro vientos. La líder, por primera vez se puso de pie, era más alta de lo que parecía, y su mirada era maliciosamente hermosa. Ordenándoles a sus vasallos, con un movimiento conjunto de brazos que se levanten, dio un paso hacia adelante. Estaban rodeados de los demás que seguían soplando sin resultados. Sorpresa se llevo la líder cuando la muchacha rebelde tomo del brazo, con los demás, el brazo del primer chico recluta, y que este las miraba con la mirada perdida. -¡NO!- Grito con rabia y en cuanto iba hacia ellos habían tomado del brazo al otro muchacho. El primer chico, Comenzaba a recobrar el color, con sus ojos cerrados, al igual que el otro. -¡NO!- volvió a gritar en cuanto todos sus vasallos fueron tomados de los brazos y zamarreados. Comenzó a dirigir rayos de fuego hacia todos, solo dos del otro bando habían caído totalmente inconscientes, mientras que los otros seguían. El primer hombre ya había recobrado su identidad y ahora estaba con los ojos abiertos, su celeste había vuelto a florecer en la oscura noche, sus rasgos habían vuelto a nacer y sus manos ya no eran electrizantemente blancas. La ronda contrincante volvió a formarse rápidamente abriéndose mucho mas, dejando solamente a la líder en el medio mirando desquiciadamente a todos. En el círculo se encontraban ella y el muchacho aun gimiendo de dolor…-¡No podrán derrotarme! ¡Nunca!- Las miradas satisfactorias eran las suyas en ese momento, la danza continuaba y empezaban a soplar... a soplar... Hasta que comenzaron a acercarse de a poco... de a poco... tranquila y lentamente. Hasta rodearla y dejando fuera del circulo al muchacho que aun agonizaba. La "rebelde" se soltó y con las dos manos toco la cara de la líder que grito de dolor mientras que humo salía de sus manos, trastabillo y cayo en el momento que todos al mismo tiempo soplaron y dejaron que quede mirando el cielo con la mirada perdida y murmurando unas solas palabras hasta que sus ojos se cerrasen. -La pagaran- Dijo dirigiendo la ultima mirada a la muchacha y al muchacho, iniciadores de aquella revolución. Sus ojos se cerraron al mismo tiempo que la luna se escondía tras unas oscuras nubes. Todos quedaron quietos y dirigieron la mirada al otro muchacho que yacía inmóvil con los ojos cerrados.-Será mejor que nos vayamos... La naturaleza se ocupara de ellos- Todos asintieron y comenzaron a desaparecer por los árboles, salvo la rebelde y el muchacho. Los dos que habían caído pronto comenzaban a descomponerse y a confundirse con la hierba. El muchacho se acerco al otro joven arrodillándose y mirándolo de cerca. -Lo conocía... era un buen tipo... lastima que termino así...- Dijo melancólico mirando el rostro del hombre que expresaba terror. -No fue lo suficientemente agua como para resistirlo...- Dijo ella mientras miraba con desdén a la líder que yacía en la tierra mientras que hormigas se subían a su cuerpo, una sonrisa irónica surgió en su rostro. -Pobre diabla--Gracias- Una mano toco el hombro de la muchacha que se dio la vuelta, era el que la miraba agradecido. -Gracias por haberme salvado... No quería terminar siendo uno de esos...--No digas mas...- Sonriendo y acercándose aun más al rostro adolescente del muchacho y dirigiendo su mirada a los labios. Se besaron, casi por instinto, quizás sus miradas habían dicho todo, quizás las circunstancias lo pedían o simplemente las dos partes sabían cuanto se amaban desde el primer momento que se habían visto. En el momento que la muchacha coloco su mano en el cuello del muchacho algo los interrumpió.-Tu...- Los dos se detuvieron en seco abriendo los ojos y despegándose lentamente. La rebelde tapo su boca con sus manos luego de un leve grito, el muchacho se dio vuelta y vio algo que quizás en otro momento se hubiera alegrado... pero escucho algo que le hizo helar la sangre por un momento y predecir que aquel no era el final de todo...-Tu... eres... especial- Era el muchacho que minutos antes parecía estar muerto, su piel blanca, su cara esquelética y sus ojos tenían el mismo brillo oscuro que el de la bruja, parecía mucho mas alto de lo normal y fijaba su mirada en el muchacho...-La pagaran- Una chispa surgió de los dedos del nuevo líder, y un grito aullador de los dos hizo volar a los pájaros de sus nidos, hizo destellar por un momento todo el bosque, hizo iluminar cada recodo, cada escondite, hizo alarmar a los demás de que corran... y de que nunca se detengan... por que la bruja no se había ido aun... Recién comenzaba a divertirse...


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