Su mirada está perdida, buscando a quien no se olvida. Jugando con su mirada, pierde ya la esperanza. Llorando sus lágrimas secas del antaño, espera ya un milagro. Juega sin parar, esperando llegar, a un lugar sin lugar. Su rostro empapado de penas insignificantes encuentra el consuelo en nin
guna parte. Escucha sonidos apagados que en algún momento le recordaron buenos momentos. Escribe una carta sin tinta que no llegará a su casilla sin que se borre de lágrimas. Corre, y corre sin parar, esperando que el viento no la deje despertar. Escucha una y otra vez, aquellas falsas esperanzas que la hicieron sonreír alguna vez. Odia aquellos susurros que un día amo con tanto fulgor. Desea volver a verlo, pasando por su ventana, saludando con una mano, y que sólo sonriendo diga “lo siento”. Espera un lo siento, sumida en sus pensamientos, si alguna vez sucedió o su mente lo creó. Extraña su calor, que nunca conoció. No tuvo tiempo de soñar un futuro, si apenas pudo el presente sentir. Llora un sujeto que desapareció tan rápido como apareció. Sujeta con una mano su destino, y con la otra su vestido. Piensa en su presente, lamentándose de que su pasado no logró ser su futuro. Ningún hombre aparecerá, haciendo desaparecer su pena. Ella comienza a cerrarse, sin querer olvidarse. Escribe con lágrimas su final que no descansa.
guna parte. Escucha sonidos apagados que en algún momento le recordaron buenos momentos. Escribe una carta sin tinta que no llegará a su casilla sin que se borre de lágrimas. Corre, y corre sin parar, esperando que el viento no la deje despertar. Escucha una y otra vez, aquellas falsas esperanzas que la hicieron sonreír alguna vez. Odia aquellos susurros que un día amo con tanto fulgor. Desea volver a verlo, pasando por su ventana, saludando con una mano, y que sólo sonriendo diga “lo siento”. Espera un lo siento, sumida en sus pensamientos, si alguna vez sucedió o su mente lo creó. Extraña su calor, que nunca conoció. No tuvo tiempo de soñar un futuro, si apenas pudo el presente sentir. Llora un sujeto que desapareció tan rápido como apareció. Sujeta con una mano su destino, y con la otra su vestido. Piensa en su presente, lamentándose de que su pasado no logró ser su futuro. Ningún hombre aparecerá, haciendo desaparecer su pena. Ella comienza a cerrarse, sin querer olvidarse. Escribe con lágrimas su final que no descansa.Secan sus lágrimas, consolándola. Le dicen, “Ya está niña, ya está” y ella en paz descansa.
