A ti. A ti que te escondes. Puedo verte. Puedo sentirte. Puedo escucharte. Sé donde estás. Sé lo que buscas. Trato de recordar como comenzó todo. Pero no logro hacerlo. Ahora estoy a oscuras. Aferrado a mi cuaderno. Sin decir una palabra. Miles de pensamiento se arremolinan en mi interior. Mis ojos se mantienen cerrados. Sé que esta la oscuridad. Sé que no puedo verte ahora. Pero también sé que me estas esperando. Que me estas llamando. Te odio. Cada partícula de ti. Esa horrible sonrisa maliciosa que dejas mostrar la mayoría de las veces. Se te escapan un poco tus verdaderas intenciones. No te la juegues de buena persona. No te la juegues de generoso. Esta vez no me encontrarás. Lo juro. No lo harás. Cierro los ojos. Intento recordar cuando apareciste en mi vida. Odio tus movimientos. No lograrás que piense que somos parecidos. Yo no soy tan valiente. Cada vez que doy vuelta y te veo. No puedo resistir salir corriendo. No se que quieres de mi. Me quieres consumir. Quieres que desaparezca. Me quieres dominar. Poseerme. No dejaré que lo hagas. No eres lo que yo no quiero. Lograré vencerte. Seré más fuerte. Lograré superarte. Aunque deba permanecer en la oscuridad. Aunque deba alejarme de mi vida. No lograrás tenerme. Sé que algún día nos tendremos que enfrentar. Será el mejor día de mi vida. O el peor. Pero lo será, y te veré por fin. A ti, que te escondes en la espesura del reflejo.
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