Y pensamos. Y nuestra cabeza habla por nosotros, y se niega a callarse. Se niega a pensar en el futuro, y mucho más en el presente. Pensamos en viejas risas. Nos miramos al espejo, y esperamos ver la misma chispa en nuestros ojos. Miramos el teléfono esperando que ese amigo llame. Nos servimos un maté, esperando que aquel familiar aparezca y nos pida uno. Salimos a caminar, con las ganas de encontrarnos con ese alguien que nos rechazó. Fantaseamos con otra vida. Fantaseamos con que los errores no fueron cometidos. Fantaseamos, tratando de que nuestra cabeza por unos minutos, se lo crea. Sentimos, y a veces con tanta seguridad que nos asusta, que lo superamos. Que somos otros, que es lo normal de la vida…Cambiar.
Pero ¿Cuándo sabemos que el cambio es para mejor? ¿Con qué seguridad? ¿Quién pone el sello a una buena decisión? ¿Cómo? ¿Acaso nunca quedará la duda de qué hubiera pasado?
¿Cuándo se recupera todo?
¿Se recupera? ¿O nos sumergimos en un mundo de suposiciones, lamentaciones y fantasías…?
O, finalmente, nos adaptamos al cambio, y aceptamos al nuevo Yo?

aw es tan lindo este texto!!